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domingo, 30 de enero de 2011

AzulOscuroCasiNegro


La película

La vi por primera vez bajo el peso inevitable de la culpabilidad, y aun así me hizo salir del patio con un agradable sabor de boca. Para mí eso es motivo más que suficiente para querer hablar de ella, pero aparte (y con el tiempo) creo firmemente que es una de las mejores películas que he visto en los últimos años.


Admiro desde su Física II o Exprés el talento de Sánchez Arévalo para hablarnos de personas normales y corrientes, de sus problemas y de sus miedos (que son los nuestros). Porque asumes sus frases, sus miradas y sus silencios como propios, y te imaginas esa misma vida en ti, viajando en un suave travelling para acabar en el plano exacto, con una suave melodía de fondo, para reconocer al término lo especial de eso que te está pasando. 

La película habla de peces de agua fría y de su inconformidad de estar en una simple pecera. Es un grito desde lo alto, un triángulo isósceles y un paso adelante que te empuja a vestir traje y asumir por primera vez las riendas de tu propia vida. Esa vida que sólo tú has elegido, y que sólo entonces reconoces como propia.

El momento

Jorge admitiendo que lleva toda la vida evitándola, ella no sorprendiéndose, y Madrid como telón de fondo.

Lo divertido vs. Lo más divertido

- Pues mi padre es maricón.
- Ya, como todos.
- Pero el mío más.

- Si te enrollas conmigo voy a pensar que es por el traje.
- Pues quítatelo.

Nota

Antonio de la Torre, un monstruo y para mí el actor del momento. Y el tándem Gutiérrez-Arévalo, del que espero muchas tardes de gloria.

domingo, 9 de enero de 2011

Once

La película

El cine a veces te ofrece pequeños milagros que superan cualquier expectativa inicial. Es el caso de una perla  diminuta labrada en Grafton St. (Dublín) y que de la noche a la mañana se lleva un Oscar a la mejor canción. 'Once' es eso, una canción, y si no quieres participar de su letra y de su voz desgarrada es probable que te deje más que indiferente. 


La película es una arriesgada apuesta de su director y guionista John Carney, que durante un par de años tocó el bajo en la banda irlandesa The Frames, fundada por Glen Hansard (protagonista de la historia). Carney nos cuenta una historia de amor directa, creíble y poco convencinal entre un artista callejero de Dublín y una vendedora de flores checa. Y lo hace con música.

No hay virtuosismos aquí. Sólo una gran interpretación más que honesta de actores no profesionales, un puñado de canciones que escarpan y una puesta en escena realista y muy cercana al cine más independiente británico: cámara en mano, planos largos y cercanos y algo de grano en la fotografía. 

El momento 

Me quedo con dos. 
  1. El plano secuencia en el que Marketa Irglová vuelve de noche leyendo la letra que acaba de escribir. 
  2. Ambos dejándose fantasear por escapar juntos a Londres.
El diálogo

- Es el último día, tomemos una taza de té, desayunaremos lo que sea juntos. Escuchamos el CD y te vas cuando quieras.
- ¿Para qué?
- ¿Qué importa para qué? Por estar juntos.
- Ya hemos acabado, ¿para qué voy a ir? Si voy sería para flirtear.
- (Risas). ¿Flirtear? No sería flirtear.
- Sabes que sí. Y sería bonito.
- ¿De veras?
- Muy tentador.
- ¿En serio?
- Pero sería inútil.

La canción 

'When your mind´s made up', aunque 'Say it to me now' pone los pelos de punta.

Nota

El doblaje al castellano es más que malo.

El porqué

En un centro universitario donde se calificaba muy por encima de lo merecido, mi profesor de Crítica Cinematográfica tuvo a bien darme una matrícula. De estas cosas que suceden para que se las cuentes a tus descendientes imaginarios. 

No escribía mejor que muchos, ni mi análisis era más incisivo que el de la mayoría. Mi mérito consistió fundamentalmente en mostrar interés en todas las películas que nos hizo ver, cosa que me salía así como algo natural, y en contarle que yo en verdad era ingeniero técnico, lo que convertía el estar allí escuchándole en una cuestión más cercana a una vocación tardía que a un capricho púber. Esto supongo me hizo sintonizar con él, ya que era biólogo de formación, y luego la vida te lleva por muchos caminos. Ayudó también hacerle caso cuando sugirió que una crítica era un juicio del alma más que otra cosa. No importaba por tanto que supiéramos mucho de planos, técnica narrativa o fotografía para saber si una película nos había o no gustado. Eso simplificaba mucho las cosas, imagino, así que me limité a mirarme por dentro y tratar de ver los motivos por los que algo me tocaba o me dejaba de tocar. No es difícil que algo me guste, por otra parte, soy un crítico fácilmente sobornable emocionalmente, quizá porque soy simple en esencia y valoro lo tremendamente difícil que es hacer nada que transmita una píldora de inquietud o adrenalina a otra persona. Muchos de los guiones que me ha tocado leer me han parecido vendibles, y casi todos han terminado en el cubo de la basura, así que aviso que mi criterio es poco menos que eso, basura.  

No se trata de adelantar una primera impresión de los estrenos que vendrán, lo siento. Se trata de demostrarme a mí mismo si en verdad valgo o no para esto, o si el biólogo se equivocó a la hora de valorarme. Se trata de contarme de nuevo por qué me quise robar dos horas y entregárselas a esa actriz o a esa banda sonora para que no me dejaran indiferente durante el resto de mi vida.