La película
El cine a veces te ofrece pequeños milagros que superan cualquier expectativa inicial. Es el caso de una perla diminuta labrada en Grafton St. (Dublín) y que de la noche a la mañana se lleva un Oscar a la mejor canción. 'Once' es eso, una canción, y si no quieres participar de su letra y de su voz desgarrada es probable que te deje más que indiferente.
La película es una arriesgada apuesta de su director y guionista John Carney, que durante un par de años tocó el bajo en la banda irlandesa The Frames, fundada por Glen Hansard (protagonista de la historia). Carney nos cuenta una historia de amor directa, creíble y poco convencinal entre un artista callejero de Dublín y una vendedora de flores checa. Y lo hace con música.
No hay virtuosismos aquí. Sólo una gran interpretación más que honesta de actores no profesionales, un puñado de canciones que escarpan y una puesta en escena realista y muy cercana al cine más independiente británico: cámara en mano, planos largos y cercanos y algo de grano en la fotografía.
El momento
Me quedo con dos.
- El plano secuencia en el que Marketa Irglová vuelve de noche leyendo la letra que acaba de escribir.
- Ambos dejándose fantasear por escapar juntos a Londres.
El diálogo
- Es el último día, tomemos una taza de té, desayunaremos lo que sea juntos. Escuchamos el CD y te vas cuando quieras.
- ¿Para qué?
- ¿Qué importa para qué? Por estar juntos.
- Ya hemos acabado, ¿para qué voy a ir? Si voy sería para flirtear.
- (Risas). ¿Flirtear? No sería flirtear.
- Sabes que sí. Y sería bonito.
- ¿De veras?
- Muy tentador.
- ¿En serio?
- Pero sería inútil.
La canción
'When your mind´s made up', aunque 'Say it to me now' pone los pelos de punta.
Nota
El doblaje al castellano es más que malo.
Nota
El doblaje al castellano es más que malo.
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